5 de octubre de 2016

Chicos de la ciudad en campamento científico: lanzaron cohetes espaciales Fascinante experiencia para alumnos de la Técnica en el Observatorio de Ampimpa, Tucumán. También incursionaron en astronomía, geología, arqueología y antropología.

Los chicos que asisten a la Escuela Técnica Nº 643 suelen participar de actividades que resultan fascinantes y sorprendentes. Una de ellas, sin dudas entre las más valiosas, es el campamento científico que los alumnos de tercero protagonizan cada año en el Observatorio de Ampimpa, ubicado en la provincia de Tucumán.

Entre el lunes 19 y el domingo 25 de septiembre, estudiantes del establecimiento educativo local protagonizaron la cuarta edición de la propuesta. En el marco de la excursión tuvieron la posibilidad de desarrollar toda una serie de experiencias, entre las cuales se destaca el armado y lanzamiento de cohetes espaciales.

El Observatorio de Ampimpa es una institución de gestión privada que se ubica a unos 2700 metros de altura en la zona de las Ruinas de Quilmes. Dichas características lo dotan de un gran valor en materia arqueológica, antropológica, astronómica y geológica.

Cada uno de los 36 alumnos que participaron del viaje accedió a trabajos que abarcaron todos esos campos científicos. Aunque la actividad que generó más interés tuvo que ver con el cierre del campamento: la confección de cohetes espaciales.

“Desde el Observatorio brindaron consignas, instrucciones, motor y demás materiales. Los chicos llevaron sus netbooks para realizar cálculos y diseño. Una vez que terminaron la confección, se pasó al lanzamiento bajo normas de la NASA”, contó en diálogo con El Roldanense Alicia Farías, directora de la Técnica.

Algunos de los cohetes completaron todo el periplo, desde el despegue hasta la apertura del paracaídas para un aterrizaje sin inconvenientes. Otros tuvieron alguna falla menor, aunque nada que impida disfrutar a pleno de la jornada.

Otra de las experiencias que causó furor fue la observación del cosmos, que se realizaba a cualquier hora de la madrugada, cuando los cielos manifestaban algún fenómeno digno de ser apreciado. En ese momento los chicos eran levantados y llevados hasta el observatorio.

“Los alumnos estuvieron una semana haciendo ciencia”, resumió Farías sobre la actividad. Además, contó que los estudiantes de segundo año ya se lanzaron a juntar fondos para poder realizar el viaje en 2017.