15 de septiembre de 2016

Es chef, vivió en Europa y volvió a Roldán para abrir un bar inspirado en la costa griega Inauguró hace un mes a la vuelta de la Sportiva. El foco está puesto en la comida casera y de calidad.

Darío Aguirre y su novia Sofía Zanchi se conocieron trabajando en gastronomía, profesión que ambos desempeñan desde hace varios años. Juntos, decidieron emprender en la ciudad y hace un mes inauguraron La Casa de Marcelino, un restobar que tanto desde su concepto como en su decoración está inspirado en los lugares que Darío conoció en la costa de Grecia durante los años que le tocó vivir en Europa.

Es que tras recibirse en la escuela del Gato Dumas, el joven se fue a trabajar de chef a España, donde no sólo ganó experiencia sino también conocimiento. Después de un tiempo volvió a sus pagos, pero los aires europeos le volvieron a tirar y regresó al Viejo Continente, donde junto con un amigo empezaron a organizar ferias gastronómicas. En 2009 decidió regresar al país definitivamente y tras trabajar en varios lugares de Funes y Rosario, cansado de viajar tan seguido, pensó que era el momento para emprender en Roldán, ciudad en la que vive desde hace unos cuatro años.

En La Casa de Marcelino decidió homenajear a su abuelo con el nombre del lugar ya que fue quien lo inspiró para dedicarse a la cocina, y también reflejar en el lugar los años de aprendizaje en el rubro gastronómico. “Para mi los lugares acogedores son claros, blancos, los que más me gustaron en Europa eran los de la cosa de Grecia y de ahí sacamos la idea de la decoración. Quisimos armar algo que parezca un comedor familiar como los de antes, donde se coma todo casero”, contó Darío en diálogo con El Roldanense.

Junto con su novia se pusieron al hombro las obras de remodelación del inmueble ubicado por calle 9 de Julio entre Bv. Pellegrini y las vías del ferrocarril, a la vuelta de la Sportiva, donde hoy tienen un espacio para 90 comensales en el salón cubierto. Con la llegada del calorcito piensan aprovechar también las veredas, cambiando un poco la carta y ofreciendo el chopp artesanal Alberta, también fabricado en la ciudad.

“El foco está puesto en lo casero, nosotros hacemos todo, desde el pan, las pizzas, y todos los platos son de elaboración propia. Trabajamos con una carta chica y con todos productos de calidad”, reafirmó Dario.

Aprovechado que Sofía es dueña de la pastelería Farfalina, la idea también es ofrecer algo diferente desde el desayuno, con productos artesanales de alta calidad.