2 de Abril de 2015

“La única forma de recuperar Malvinas es por la vía diplomática”

Foto: Cristian Moriñigo

Pese a tener 20 y 22 años cuando fueron llamados a combatir en Malvinas, los roldanenses Ricardo del Mastro y Eduardo Armúa dicen que se sentían preparados para cumplir las tareas a las que los habían convocado. Ambos eran “de carrera”, uno formó parte de la tripulación del Crucero General Belgrano y el otro estuvo embarcado en el Comodoro Py, un buque destructor.

A 33 años del desembarco argentino en las islas, reviven como cada 2 de abril lo que les tocó atravesar. Se encuentran con compañeros, algunos de los cuales todavía se siguen “desahogando”, y fundamentalmente aprovechan el día para continuar el proceso de “malvinización” que emprendieron con el objetivo de seguir transmitiendo a la sociedad la importancia de la causa.

¿Cómo los encuentra este 2 de abril?

En estas fechas nos pasa que nos reencontramos con mucha gente y vivimos ciertas circunstancias porque a muchos les tocó distinto, y a veces te pega más este día o el 20 de junio que en otro momento del año. Cuando nos juntamos es muy raro que hablemos sobre el tema, a no ser que agunos se quiera desahogar y el resto lo tiene que escuchar. La psicología de escuchar al compañero y ver qué le pasa siemore la tenemos. De a poco se van largando, a muchos les cuesta todavía, porque en su momento no tuvieron el apoyo y eso les afectó. Además, damos charlas en las escuelas normalmente para estas fechas como parte del proceso de seguir malvinizando cada vez que podemos.

¿Con qué se encuentran en las escuelas? ¿Los chicos saben lo que pasó?

Sí, porque en todas se da una clase especial sobre Malvinas como parte de la currícula. Los más chicos no entienden, están acostumbrados a ver pelíulas y lo primero que nos preguntan es a cuántos matamos. Nosotros les decimos que a nadie, porque sino se crea una imagen que no es. Los más grandes, en cambio, preguntan más cómo la pasamos.

¿Cómo vivieron el proceso de desmalvinización que hubo a su regreso? ¿Hoy cómo están con ese tema?

Los centros de excombatientes son los que se encargaron de difundir lo que había ocurrido, porque a nosotros ya en el viaje de vuelta nos hicieron la cabeza de que no hablemos, que no contemos qué habíamos visto y vivido. Hasta que después de unos años nos fuimos organizando en centros y logramos revertir un poco eso.

¿Cómo se vivió en un pueblo como Roldán ese regreso?

Del Mastro: Yo era empleado municipal y había una Ley que invitaba a un beneficio económico. La presenté, hablé con el intendente de ese momento y se me rio en la cara. Yo fui el único empleado municipal que no tenia esos beneficios en toda la provincia, después me jubilé. Además, la mayoría de los pueblos han declarado ciudadanos distinguidos a los excombatientes, acá todavía no.

¿Qué sienten cuando ven un joven con una remera de Inglaterra?

Armúa: Un poco de impotencia, pero es lo que logramos como país. ¿Qué le vas a pedir que se ponga una bombacha si acá el folklore no existe? Pasan música en inglés, copiamos todo. Entonces que uno tenga un ídolo inglés y se ponga esa bandera, es lo que logramos. La ignorancia de los pibes la dejo pasar. Lo único que puedo hacer es que mis hijos no lo hagan.

¿Y al revés? ¿Cuando ven a alguien con un tatuaje de las islas?

Armúa: Es algo que te llega mucho, es muy lindo y emociona.

¿Qué opinan de esta militarización que anunció Inglaterra por temor aparentemente a una invasión por parte de Argentina?

Armúa: ¿Con qué los vamos a invadir? Yo he ido y he entrado a Puerto Belgrano de nuevo y no hay nada, creo que ni gomeras tenemos allá. Lo que pasa es que ellos saben que el 2 de Abril es muy fuerte aca y es como que quieren mostrar algo simbólico.

¿Cómo ven el intento del gobierno de recuperar por vía diplomática las islas?

Inglaterra no deja avanzar en eso, pero es la única forma viable. Hay que destacar algo de estos últimos años y es el apoyo que Argentina logró de otros países, al menos para dialogar del tema.

¿Qué sentiste cuando volviste a Puerto Belgrano?

Armúa: Me costó entrar porque fui como civil y tuve que entrar por invitacion de otro veterano que era suboficial y se habia retirado. Sentí mucha impotencia. Desde el tiempo de Menem venimos haciendo un desarme sistemático. Lo más palpable son los batallones que estaban acá cerca. Se había dicho que Fray Luis Beltran se iba a reactivar pero eso ahora está todo desactivado.

¿Cómo y por qué asumen el rol de asistencia social que cumplen hoy los centros de excombatientes?

Es una necesidad de devolverle a la gente el apoyo que nos dio. Porque la gente en principio quiso olvidar, pero nunca nos dejó de apoyar. Es más: cuando se empezó a hacer el movimiento de malvinizar de nuevo, siempre sentimos apoyo.

¿Se sentían preparados para ir al combate?

Armúa: No sé si era preparación o adrenalina, pero yo estaba preparado para hacer el trabajo que hacía, era radarista y mi guardia era en el puente comando, para lo cual había que estar preparado, no cualquiera podía hacerlo.

Del Mastro: Yo también; para lo mío estaba super preparado. Yo soy electricista y hacía guardias. En combate era el único compasista, el compás es el corazón del barco.

¿Sabían contra qué y quién se enfrentaban?

Sí, aunque en un primer momento hubo un descreimiento de que podían venir los ingleses.