15 de febrero de 2016

Armó el primer Food Truck de Roldán y revoluciona la gastronomía local Siempre vinculado a la movida de eventos en la ciudad, un día se le prendió la lamparita: decidió jugársela e innovar en un nicho hasta ahora no explotado en la zona.

El Food Truck S25.

Estando al frente de uno de los bares más tradicionales de Roldán, hace cuatro años a Lisandro Arrascaeta se le ocurrió hacer un evento para el cual puso en la calle un carro choppero de una marca de cerveza. La repercusión que tuvo aquella noche ese vehículo lo llevó a pensar que tenía indagar más en ese negocio. Con tiempo, se puso a buscar fábricas que construyan ese tipo de rodado, claro que ya no pensaba en algo donde se sirva sólo chopp sino que quería que sea completo, con gastronomía incluida. Así, después de algunos meses, en diciembre de 2015 el S25 se convirtió en el primer Food Truck de Roldán, y ya causa furor.

“La verdad que me sorprendió mucho la repercusión que tuvo desde que lo subí a Facebook. En principio está pensado sólo para eventos, es decir, se alquila con el servicio de catering y por supuesto de chopp tirado, a lo que también se le puede sumar karaoke, DJ y hasta bandas en vivo”, contó el emprendedor en diálogo con El Roldanense.

El S25 tiene varias particularidades que lo hacen único: mide seis metros de largo por 2,5 de ancho y tiene en su interior una infraestructura más que profesionalizada que le permite hacer cualquier menú, con cocina industrial con horno y hornallas, heladera vertical con exhibidoras, barra y la estrella del Food Truck: un sistema que permite tirar la cerveza siempre helada.

“Lo hice hacer exclusivamente. Después de muchos años de tener bares y trabajar en eventos, sé que lo más difícil es que el chopp esté frío toda la noche. Entonces lo que hice fue montar freezers gigantes donde se ponen los barriles y a su vez esa cerveza se enfría también por serpentina, de esta forma, se logra una bebida helada todo el tiempo”, dijo Arrascaeta como quien confiesa su secreto mejor guardado.

En cuanto a la parte gastronómica, si bien hay varias opciones, la más tradicional y la que “más sale” es la de carnes asadas, bondiola de cerdo, chorizos, papas, empanadas, picadas, y se suma el chopp y el fernet. El menú más económico arranca en los 150 pesos por persona. “La idea es que sea algo que esté al alcance de todos, hemos hecho fiestas en casas particulares, en empresas, en campos, y además de lo novedoso todos se quedan muy conformes con la calidad”, contó Lisandro.

Si bien la idea original que motorizó el emprendimiento fue la de alquilar el Food Truck sólo para eventos, no sorprendería verlo también instalado en las calles de la ciudad en determinados días de la semana. Para eso, se están tramitando los permisos en la Municipalidad y, una vez que estén OK, la intención es decir presente en plazas o espacios públicos, incluso con una propuesta superadora que incluya también una movida cultural.