14 de octubre de 2016

Una artista local de 24 años y su abuelo de 72, en el Simposio de Escultores María Eugenia Bergero y "Chiche" Panzavolta trabajan juntos en el encuentro que finaliza este domingo. "Fusionamos nuestros conocimientos y es una experiencia única", contó la joven.

Foto: Leticia Martiñena

María Eugenia Bergero está cursando cuarto año de la carrera de Bellas Artes y cuando en 2015 le tocó la materia Escultura enseguida se le vino la idea de trabajar el metal como material de cabecera. Le consultó a su profesor si podía trabajarlo a distancia ya que se trataba de esculturas a escala natural y se le iba a dificultar su traslado desde Roldán a Rosario. El docente aceptó la propuesta y así empezó una labor conjunta junto a su abuelo Chiche Panzavolta en el taller que el hombre tiene montado en la ciudad.

Ese trabajo de a dos no sólo fue enriquecedor para ambos sino que hoy les permitió presentarse en el décimo Simposio de Escultura que se desarrolla hasta este domingo en la ciudad y ser protagonistas de una de esas tantas historias destacadas que deja el encuentro internacional.

“Mientras cursaba la materia, el profesor cumplía su rol despejándome algunas inquietudes, pero mi abuelo me enseñó las técnicas, fue con quien aprendí a cortar y a soldar. Fue también una experimentación para él, porque yo aportaba la cuestión artística y podíamos fusionar los conocimientos de ambos”, contó María Eugenia en diálogo con El Roldanense.

Mientras cursaba la materia, María Eugenia hizo tres esculturas en el marco de una obra que llamó Auxilio y que se basó en la representación de diferentes plantas. “Primero elegí el material, es decir, el metal, y después pensé qué era lo que quería expresar”, comenta al tiempo que describe algunas de las obras que ya hizo y donde representó la agonía de la naturaleza, o a la amenaza en el contacto con el hombre. Esa misma temática decidió repetirla para el Simposio ya que, reconoció, “tenía ganas de seguir con esta línea porque siento que todavía no terminé el camino”.

Junto con otras dos compañeras de Facultad, el año pasado Bergero fue seleccionada como representante de la provincia para participar de la Bienal Internacional de Escultura que se hizo en Chaco y que tuvo a la madera como material. Ese pergamino le valió este año la invitación al Simposio local, algo que pese a ser de la ciudad nunca había planificado. “Nunca mi interés pasó por ser una artista reconocida, yo me defino como una enamorada del arte. Siento que el trabajo en el taller de mi abuelo me dio vuelta y me abrió las puertas a un camino muy particular en el arte”, describió con humildad.

Así, cuando llegó la invitación no lo pensó un segundo y pidió participar junto a Chiche como su asistente. “Es una muy linda experiencia poder participar con él de un evento así en nuestra ciudad”, reconoció María Eugenia y describió el trabajo que están realizando: “Es una planta que llaman Lengua de Suegra que tiene 1,5 metros de alto y más de un metro de ancho, y está envuelta por una estructura metálica que visualmente genera como una cápsula. Es una obra recorrible, no tiene un frente ni un costado”.