La Ciudad

Introspección y movimiento: la biodanza, una disciplina en auge en Roldán

Así como la actividad crece a nivel nacional, la ciudad es sede de la Asociación de Facilitadores y una de las de mayor desarrollo en la región. Encuentro, música y plenitud. En la nota, lugares y horarios para practicar la disciplina.

“La biodanza se relaciona con un progreso personal en el que se trabaja el desarrollo afectivo, la conexión con las emociones, y donde existe un proceso de integración humana”. Tal definición pertenece a Leandra, facilitadora de esta disciplina que ya tiene cinco grupos de encuentro en Roldán, una de las ciudades de la zona con mayor desarrollo en esta temática. Ella es, a la vez, la presidenta de la Asociación Argentina de Facilitadoras y Facilitadores (AAFBIO), cuya sede está en la ciudad y cuenta con representantes de todo el país.

Así como en Rosario hay 35 espacios de este tipo, uno en Funes, otro en Ibarlucea, y pronto se inaugurará un nuevo punto en San Jerónimo, los responsables locales hablan internamente de Roldán como “la capital de la biodanza”. Durante el año hay diferentes opciones para sumarse a esta actividad en diferentes partes de la ciudad, en tanto que también existe un taller de verano. “Se trabaja a partir de la música, el movimiento y el encuentro en grupos”, añadió Leandra sobre este sistema creado por el chileno Rolando Toro Araneda allá por 1960.

Los encuentros son semanales, duran dos horas y se dividen en dos partes. “El primero es una ronda de palabra, en la que se aprende a hablar desde el sentir, en primera persona”, describió ella. “Allí se habla sobre cómo siento que estoy llevando los aprendizajes de la biodanza a la vida cotidiana”, agregó Ricardo, facilitador y vocal de la Asociación. “La segunda parte de cada encuentro es el núcleo, la danza, con una curva de ritmo. Empezamos con músicas de mucha vitalidad para después ir bajando a un momento de regresión y dilución”, completó Susana, secretaria.

La intención es que la persona pueda decir lo que le pasa, mostrarse vulnerable y encontrarse en la mirada de otro que no te juzga, dar cuenta de algo que sentiste sin que eso sea sancionado o evaluado por alguien”, contó Leandra. “Luego, existe una propuesta concreta de movimientos muy simples, no una danza coreográfica. Son ejercicios sencillos, con algunas consignas, y se busca que cada persona se encuentre con la música y con la forma de expresión que le nace”, puntualizó.

En palabras de los tres facilitadores, el ideal es alcanzar la sensación de plenitud y la expresión de la tríada que conforman música, movimiento y emoción. “Se van reciclando, y así comienza un ciclo virtuoso en el que podes llegar a categorías máximas de movimiento”, detalló Ricardo. “Es esta tríada la que nos lleva a la metodología específica de la biodanza, que es la vivencia. Es el instante supremo en el que uno está presente en el aquí y ahora. Puede durar un segundo, tres o lo que fuere, pero es una sensación de armonía, de estar vivo”, completó Susana.

Para caracterizar a la biodanza, Leandra aseguró que, más allá de que puede tener efectos terapéuticos, no se trata de un grupo de terapia. A la vez, la diferenció de otras actividades como el yoga. “Aquí hay un efecto de crecimiento, un camino de autoconocimiento, que se genera a partir del encuentro con otros”, manifestó. “La conexión afectiva es el elemento más poderoso de la biodanza, porque existe otro que me brinda confianza para que yo pueda hacer los movimientos. Esa es la metodología con la que se trabaja”, afirmó.

En simultáneo, tanto Ricardo como Leandra hablaron de la importancia de la biodanza en la toma de decisiones diarias. “A veces no tenemos incorporado que uno puede no seguir una consigna. Tiene que ver con la posibilidad de escucharnos y ver qué nos pasa, porque vivimos anestesiados o en piloto automático”, reflejó ella. “Nos hace aprender la necesidad, lo oportuno y conveniente de poner límites. Mucha gente no sabe cómo hacerlo en su vida cotidiana, con los empujes de la sociedad, entonces es avasallada y no puede decir basta”, añadió él.

A la vez, se refirieron a la necesidad de que cada grupo de encuentro sea un espejo de la sociedad. “Debe ser una representación de sus diferencias, para que los seres humanos aprendamos a convivir en diversidad -señalaron, y continuaron-. Se genera un clima de confianza en el grupo, siendo éste lo más heterogéneo posible para que te encuentres con todas las posibilidades, y no siempre tengas que reunirte con personas de tu misma edad o las mismas elecciones” pronunciaron, y llamaron a aceptar la pluralidad.

El propósito central de la biodanza es hallar una transformación profunda que, de todas maneras, no se consigue de la noche a la mañana. “Puede parecer muy grandilocuente, pero la biodanza me cambió la vida. Lo digo de mi parte y se lo he escuchado a muchos. Esa es la metáfora, el enorme significado”, contó Susana. “Esto funciona en todos los niveles, ya sea fisiológico, energético, biológico, afectivo, y realmente se ven procesos de cambio muy importantes”, expresó la presidenta. “Nadie se desarrolla solo, sino que sucede en el encuentro con el otro, en todas las formas de vinculación”, adujo Ricardo.

“Hay que pensar que la biodanza es un movimiento relativamente nuevo. Toro Araneda lo fundó a fines de los ‘60. Con los diferentes golpes de Estado que hubo en América Latina, ha viajado de lugar en lugar y así pudo expandirlo y difundirlo”, narró Leandra, aunque aseguró que fue en contextos de democracia que se potenció. De hecho, ahora existe un nuevo resurgir tras la pandemia. “Es una propuesta diferente e interesante. Se trabaja con mayores de 18 años y suele haber encuentros específicos para niños, adolescentes, familias o parejas embarazadas”.

Los tres facilitadores señalaron, en paralelo, que muchas empresas utilizan la biodanza para mejorar las relaciones entre los empleados. También, pusieron énfasis en que les gustaría trabajar esta temática con acción o conciencia social, en centros de día, hospitales o centros de reclusión. “Existe una gran expansión en el mundo. Actualmente, tiene lugar en más de 70 países. En Argentina se da un gran desarrollo y, posiblemente, estemos terceros o cuartos a nivel general”, contaron. En Roldán, la biodanza evoluciona al ritmo nacional.

En el siguiente cuadro encontrás los horarios para asistir a los encuentros: