13 de mayo de 2016

De Roldán al cosmos: chicos de la Técnica llevaron su conocimiento hasta la NASA Alumnos de cuarto año participaron de una actividad coordinada por la agencia espacial estadounidense y hasta presentaron su propio proyecto. Con ustedes, el Equipo Omega.

Seis alumnos de la Escuela de Educación Técnica (EET) Nº 643 cumplieron el sueño de cualquier persona que se interese por la tecnología: entraron en contacto con la NASA. Y no sólo eso, sino que además pusieron en juego sus nutridos conocimientos para desarrollar un proyecto en el marco de una actividad promovida desde la agencia espacial estadounidense, compitiendo con profesionales de diversas disciplinas científicas.

La increíble historia comenzó con un correo electrónico que recibió el joven Agustín Alsop con una invitación para participar de la propuesta en cuestión, que llevó el nombre Hackathon y se desarrolló en Rosario hacia fines de abril. El mail fue reenviado de modo inmediato a cinco de sus compañeros de cuarto año: Santiago Malizia, Santiago Abud, Juan Manuel Festari, Gianfranco Devico y Manuel Caselli. Entre todos decidieron aceptar el reto.

“Nosotros tuvimos una idea y por eso nos registramos para participar. Nos dimos cuenta que podíamos entrar porque el encuentro era para personas de quince años en adelante, con cualquier experiencia”, cuentan los chicos en diálogo con El Roldanense, manteniendo el recuerdo todavía latente de lo que para ellos significó una experiencia inolvidable.

Entre las muchas alternativas que brindaba la actividad, los chicos de la Técnica optaron por el desafío titulado Muéveme por Marte, pensado para el desarrollo de tecnologías que faciliten la movilidad en el planeta rojo. En ese marco y tal como ellos lo describen, su proyecto consistió en “un módulo de salto en largo a base de chorros de peróxido de hidrógeno, que a densidades del 80 o 90 por ciento se descompone a temperatura ambiente, aumenta el volumen y crea como una explosión”.

“Tuvimos que investigar bastante y lo ideamos como una manera de facilitar el movimiento del astronauta en Marte, para pasar entre obstáculos como estrechos o rocas. Una forma simple y eficiente, que pueda ser portátil. Además teníamos que buscar que sea renovable, que no implique la necesidad de cargar demasiado combustible”, explicaron los jóvenes sobre el dispositivo.

Se ve que la idea despertó interés, porque en la primera reunión de precalificación conocieron al ingeniero aeronáutico rosarino Fernando Alvares, quien decidió sumarse al grupo de trabajo junto a Nancy Cima, joven estudiante secundaria de Casilda que también se acercó a la convocatoria. Entre todos formaron el Equipo Omega.

Previo a las jornadas de trabajo propiamente dicho, la instancia preparativa constó en compartir a través de herramientas online toda una serie de datos que servirían para concretar su idea. “Una vez en la actividad, disponíamos de todo ese material”, señalan los chicos de cuarto año, todos de 16 años de edad.

“El primer día fuimos con una idea: usar dióxido de carbono. Pero nos encontramos con que no se podía porque la atmósfera en Marte es en un 95 por ciento de dióxido de carbono, y con la presión de allá no daba empuje. Por eso tuvimos que cambiar todo: fue un momento complicado, empezar desde cero todo lo que veníamos planificando. Entonces nos dimos cuenta de que podíamos usar el peróxido de hidrógeno”, relatan los integrantes del Equipo Omega.

Los días estipulados para el desarrollo de proyectos fueron el viernes 22 y el sábado 23 de abril en el Polo Tecnológico de Rosario. En tanto, el domingo 24 fue momento de presentar los resultados obtenidos en la Facultad de Ciencias Exactas de la UNR. Por cada categoría había un jurado de unas cinco personas, cada una con una especialidad distinta. Había desde físicos nucleares hasta ejecutivos de corporaciones de la talla de IBM. También ingenieros en biomecánica y astronautas.

“La devolución del jurado fue medio tensa, no fue como dar una lección oral en la secundaria, donde una profesora te sonríe cuando te equivocás o te trabás. Acá era todo muy serio, muy profesional. No nos dejaban terminar de exponer la idea, que ya nos hacían preguntas técnicas. Hubo una pequeña discusión dentro del jurado, porque a uno le gustaba nuestra idea y a otro no tanto”, indican los alumnos de la Técnica.

En lo que refiere a premios, los mismos se revelaron sobre el final de la actividad: los dos proyectos seleccionados como los más destacados –un exoesqueleto mecánico y un geodrone– se llevaron viajes a Bariloche con invitación especial al Instituto Balseiro, además de pasar a competir a nivel mundial en un encuentro que tendrá lugar en California, Estados Unidos. Allí, de hecho, participarán los ganadores de otras 130 ediciones de Hackathon llevadas a cabo en distintas ciudades de todo el planeta.

“Lo que busca la NASA es la generación de ideas”, explican los chicos del Equipo Omega. En ese sentido, apuntan que para 2020 está prevista una importante misión a Marte y por eso muchos de los desafíos tenían que ver con ese planeta.

EQUIPO OMEGA EN PRIMERA PERSONA

Santiago Malizia: Fue una experiencia muy linda y enriquecedora. La verdad es que no tengo pensado dedicarme a una profesión relacionada con este tipo de conocimientos, pero estuvo muy bueno y valió la pena. Si tuviera la posibilidad, lo haría de nuevo.

Agustín Alsop: La experiencia me dio muchos contactos con gente que, por más que sea mucho más grande, te va a ayudar. Desde los siete años, cuando hice un curso de robótica, tengo decidido estudiar ingeniería mecatrónica, que se especializa en desarrollar maquinaria inteligente para facilitar el trabajo en las industrias.

Santiago Abud: Fue muy lindo compartir con profesionales, todos nos intentaron ayudar. De hecho, un astronauta nos dio un dato crucial para nuestro proyecto: el peso del traje en Marte. Siempre tuve una vocación por las ciencias duras –química, física, astronomía, biomecánica– y ahora tengo que elegir cuál carrera voy a seguir.

Juan Manuel Festari: Uno piensa en la NASA y la imagina en Estados Unidos como algo inalcanzable o un sueño, pero esta fue la primera vez que vino hasta Rosario. Fue muy bueno poder estar en contacto con tantos profesionales y que te ayuden. Sería lindo que lo vuelvan a hacer el año que viene.

Gianfranco Devico: Rescato que una persona que va a la secundaria pueda competir y compartir con profesionales o estudiantes universitarios. También la posibilidad de generar contactos que seguramente van a servir más adelante: estoy analizando ser ingeniero o analista en sistemas.

Manuel Costelli: Fue muy bueno poder trabajar con gente que tiene tanta experiencia y la puede compartir. Y también fue muy linda la posibilidad de probar nuestro proyecto en un simulador. Todavía no tengo muy en claro que voy a estudiar, pero me gustaría algo más bien técnico o de sistemas.

Orgullo docente

“A nosotros nos llena de orgullo que hayan participado de esta actividad. Trabajar en proyectos es fundamental para el desarrollo cognitivo de los chicos, es un desafío que te lleva a pensar y también al compromiso con el entorno”. Las emocionadas palabras surgen de Alicia Farías, directora de la EET Nº 643, en diálogo con El Roldanense.

En tanto, la docente completa: “También es importante mencionar que detrás de ellos hay una familia que apoya. Por eso creo que se trata de ver resultados detrás de los cuales está la escuela y también la familia”.