Una familia roldanense sufrió el ataque de un enjambre de abejas y fue atendida de emergencia en un dispensario de Funes
Son alérgicos y, en medio de la emergencia, se dirigieron al efector más cercano. El panal está en su casa y condiciona los movimientos y su vida diaria, por lo que piden ayuda de forma desesperada.
Una familia roldanense vivió una situación angustiante esta semana en su casa calle Casilda al 400, al ser atacada por un enjambre de abejas. Su condición de alérgicos al insecto agravó la situación, aunque los integrantes del grupo familiar fueron estabilizados minutos más tarde en el Dispensario Maradona de Funes.
Según relataron los damnificados, las abejas residen en el interior de su hogar, un inmueble que actualmente están alquilando, y condicionan cada movimiento que realizan. Días atrás, tanto la vecina que reside allí como su madre y su hermano menor se vieron sorprendidos por la aparición del enjambre. Alcanzaron a subirse al auto mientras pedían ayuda al cuartel de bomberos y la secretaría de Medio Ambiente. Y, como notaron algunas picaduras, acudieron de inmediato al efector de la ciudad vecina.
Pese a que taparon agujeros preexistentes en la casa con silicona y a que colocaron veneno, las abejas continúan filtrándose. “De 15 a 20 nos toman la casa por completo, literalmente, y ya no sabemos qué más hacer. A la noche se puede estar, pero durante el resto del día es imposible porque ingresan y son muy agresivas”, contó la vecina al diario La Capital.
En ese contexto, solicitaron que las autoridades tomen cartas en el asunto para erradicar la colmena, que se encuentra a diez metros de altura. De hecho, recientemente se hicieron presentes dos apicultores en el lugar y, de manera desinteresada, intentaron quitar la colmena, aunque se fueron con picaduras en los brazos y rostro.
“Cada picadura representa un riesgo de muerte inminente”, aseguró, en tanto volvió a hacer un pedido desesperado de ayuda. “Al no padecer lo que vivimos día a día, la gente no toma dimensión y piensa que se trata de un panal y nada más, pero ojalá así fuera. Muchos no entienden que son más de 200 abejas y cualquiera podría morir de tantas picaduras, pese a no ser alérgico a las mismas. Es realmente muy grave», señaló.

