Autos, personajes de películas y hasta ciudades en miniatura: el vecino de Roldán que la rompe haciendo maquetas
Comenzó a crearlas siendo chico y hoy trabaja con robótica e impresiones 3D. Muchas de sus producciones son animadas y su casa, con trabajos a diferentes escalas, se convirtió en un taller de arte.
Desde el momento en que descubrió su pasión por las maquetas, Adrián comenzó a realizarlas con los materiales que tenía a disposición. Por entonces era chico y las creaba en su hogar con cartón, papel, madera, plásticos y hojalata. Con el tiempo produjo autos a diferentes escala, reprodujo ciudades con un asombroso nivel de detalle y hasta hizo robots animados de la película Star Wars. Vecino de Roldán desde el año 2019, empezó a trabajar con impresiones 3D y trasladó su taller, un mini museo, a su casa en el barrio Tierra de Sueños 3.
“Fabrico coches, barcos, aviones, robots, entre otras cosas, en tamaños reales y a escala. Cada artículo que hago puede tener entre 50, 80 y hasta 200 piezas. Es un trabajo exclusivo, muy especial, difícil de ver, y es algo muy loco para mí”, describió Adrián en el comienzo de la charla con El Roldanense. “Empecé a imprimir y a armar mis modelos hace poco más de seis años, desde antes del Covid, y eso me fue llevando a dejar mi profesión anterior. Este era mi hobby y terminó siendo mi trabajo, a lo que me dedico actualmente”, señaló.
La impresión 3D le ahorró el primer paso en la creación de las piezas, sin embargo cada una lleva mucho trabajo adicional. “Las maquillo, macillo, lijo y pinto. Voy trabajando cada parte y agrego materiales. De ahí sale lo que necesito. Diseño muchas de mis obras y siempre digo que la última es la mejor, ya que trato de mejorar en detalle y terminación”, contó. “Esta es mi pasión, con mi familia siempre desarrollamos oficios manuales. A eso le agrego que soy técnico electrónico, entonces mis maquetas empiezan a tener vida, luz, sonido y movimiento”, añadió.
En su casa, que se transformó en un taller de arte que abre las puertas “para quienes quieran ver lo que hago”, Adrián tiene su propia creación del auto de Franco Colapinto y un R2-D2 (Arturito) de la Guerra de las Galaxias en tamaño real. De hecho, fabricó otros que emprendieron su rumbo, algunos a la provincia de Córdoba y dos que fueron exhibidos por televisión en la última Feria del Libro de Buenos Aires. “Estoy terminando otros de 80 centímetros y algunos más pequeños de la serie, todos con electrónica diseñada por mí”, expresó.
Tiempo atrás, reprodujo la ciudad de Chicago, Estados Unidos, con una meticulosidad y diseño que deja boquiabiertos a quienes la observan. “Es una de las cosas que más disfruto, representar ciudades en miniatura. Esta réplica la hice en escala de 1,2 metros”, especificó. Incluso, participó en la Ludicon, el primer evento de la cultura geek en Roldán, donde exhibió su primer barco, un Calypso de Cousteau de 1,20 metros. “Movilizar maquetas tan grandes es arriesgado, pero me gustó mucho. La gente se sacó muchas fotos con las representaciones”, narró.
Actualmente da clases de robótica, electrónica e impresión 3D. “Es tan amplio el rango de actividades que es una pena que a los niños solo los entretenga el celular. Hay que sembrar esa semilla de la curiosidad, estar frente a una PC también puede dar buenos frutos. Hoy, con mis 55 años, he descubierto que me fascina diseñar”, destacó. “Cada vez que realizo una obra busco información, empiezo a planear y a buscar materiales. Una vez hecha, me gusta transmitir eso que sentí, sobre todo a los niños, para despertarles el interés. Esto significa sentirme vivo”, aseguró.




