Tras el ataque homofóbico, Juani dio detalles de lo sucedido y se sinceró: “Me quedó tristeza y también un poco de miedo”
El joven fue golpeado por dos pares mientras regresaba a su casa después de una juntada con sus amigos. “Siempre me insultaron porque somos un pueblo chico y el insulto está presente, pero nunca habían llegado a los golpes”, expresó y pidió que no se vuelva a repetir.
Juani, el joven de 21 años que le pasado fin de semana denunció haber sido víctima de una agresión motivada por su orientación sexual cuando regresaba a su casa junto a una amiga después de celebrar el Día del Amigo en Roldán, brindó detalles de lo sucedido.
Juani habló con El Roldanense y contó que actualmente atraviesa los días posteriores al ataque acompañado por sus seres queridos y por la familia de una amiga, quienes lo contuvieron luego de lo sucedido.
“Estoy bien dentro de todo, gracias más que nada a la familia de Kita, que fue la que me contuvo después del ataque. Estoy con un poco de tristeza porque estamos en 2026 y las agresiones por la sexualidad ajena son algo muy ochentoso”, expresó.
Según su testimonio, el episodio comenzó cuando caminaba junto a una amiga cerca del SUM del Paseo de la Estación. En ese momento, dos jóvenes que circulaban en bicicleta comenzaron a insultarlo.
“Hubo muchos insultos referidos a mi sexualidad y a mi físico. Fue por gay, por gordo, por esto y por aquello. Fue más que nada atacar la sexualidad”, explicó.
Juani sostuvo que inicialmente decidió no responder a las provocaciones debido a que no era la primera vez que recibía comentarios discriminatorios en la vía pública. “Tristemente, no es la primera vez que la gente me insulta por mi sexualidad. No son solamente chicos, también hay gente mayor que insulta por quién soy”, señaló.
De acuerdo con su relato, luego de avanzar algunos metros, su amiga observó que los jóvenes habían descendido de la bicicleta y continuaban con los agravios. La mujer se acercó con la intención de pedirles que detuvieran los insultos, mientras Juani permaneció detrás de ella.
“Mi amiga se acercó con una intención amistosa, no de generar un conflicto. Yo me acerqué porque me di cuenta de que ellos querían pelear y uno de los chicos me dio dos trompadas en el ojo”, relató.
El joven aseguró que logró apartar al primer agresor mediante un empujón, pero inmediatamente intervino el segundo involucrado. Según manifestó, recibió varios golpes en ambos lados del rostro.
“El amigo me golpeó del lado izquierdo de la cara y el otro chico volvió a pegarme en el ojo derecho. Fueron tres o cuatro piñas más. En ningún momento levanté las manos para defenderme; lo único que hice fue empujarlo una sola vez”, afirmó.
Juani indicó que la agresión se detuvo luego de que su amiga comenzara a gritar y ambos lograron retirarse del lugar.
Después del episodio, el joven realizó la denuncia correspondiente. Sin embargo, reconoció que el ataque le dejó temor al momento de volver a circular solo por la ciudad. “Me quedó tristeza y también un poco de miedo. No quiero quedarme encerrado en mi casa y no poder salir porque no sé si me van a volver a atacar”, manifestó.
Juani explicó que habitualmente acompaña a sus amigas hasta sus domicilios y luego regresa solo a su vivienda. A partir de lo sucedido, esa rutina cotidiana comenzó a generarle inseguridad.
“Siempre me insultaron porque somos un pueblo chico y el insulto está presente, pero nunca habían llegado a los golpes. Me quedó el miedo de no saber si voy a llegar a mi casa”, expresó.
El joven, que estudia y trabaja en el área de seguridad en Carcarañá, agradeció especialmente el acompañamiento recibido por parte de la familia de su amiga, que lo impulsó a formalizar la denuncia. “Gracias a ellos tuve el coraje de hacerlo. No soy el único caso, sé que existen muchos casos iguales, pero creo que soy uno de los pocos que pudo decir basta”, sostuvo.
Finalmente, Juani pidió respeto por las decisiones personales y remarcó que ninguna persona tiene derecho a cuestionar la forma de vestir, el cuerpo o la orientación sexual de otra.
“Si me quiero poner uñas, una falda, un top o maquillaje, es mi cuerpo y nadie puede venir a opinar sobre el cuerpo ajeno. Ya no estamos en los años ochenta, cuando una persona gay tenía que ocultarse”, afirmó.
Además, manifestó su deseo de que lo sucedido permita abrir una discusión social y educativa tanto en la ciudad como en el resto del país. “Que no se repita, ya basta. Ojalá sea un antes y un después para Roldán y para el país. Tenemos que empezar a madurar y entender que la educación también viene de cada casa”, concluyó.

