‘‘A Roldán la construimos desde abajo’’: carta abierta a la comunidad roldanense ante el cierre de la Casa Cultural de Trazando Puentes
El espacio cultural cerró tras cinco años. Su titular hace un análisis de lo sucedido.
Por: Martín Gallastegui, Presidente de Trazando Puentes
Después de cinco años, la Casa Cultural de Trazando Puentes deja de funcionar como espacio físico: un lugar construido con años de trabajo y compromiso, forzado al cierre por la mezquindad y la especulación política.
Escribo estas palabras con la convicción de que este cierre es el inicio de algo mayor.
¿Qué fue esta casa para Roldán?
Un lugar que generó identidad y referencia, que nos permitió cobijar a otros y construir, día a día, una red local con familias e instituciones.
Una respuesta concreta a las problemáticas de los vecinos y vecinas de Roldán. Un espacio donde abordamos consumos problemáticos y situaciones de violencia, e impulsamos proyectos educativos, culturales y laborales.
Pero, más que nada, fue una puerta abierta para quienes necesitaban ser escuchados, acompañados o encontrar un lugar donde no se mirara para otro lado. Un espacio cálido, sin etiquetas, donde podíamos dejar las mochilas en la puerta y encontrarnos como iguales.
¿Y por qué se cierra un espacio tan valioso para nuestra comunidad? ¿Faltaron compromiso, trabajo o resultados? Nada de eso. Su cierre fue consecuencia de una decisión política conjunta.
La Municipalidad pidió que se interrumpieran los apoyos y vínculos institucionales con Trazando Puentes. El gobierno provincial ejecutó ese pedido: incumplió compromisos y cortó convenios de manera abrupta y unilateral.
Nos quitaron recursos, bloquearon apoyos y nos aislaron económicamente hasta volver insostenible la casa.
¿Y por qué actúan así?
Porque Trazando Puentes incomoda desde hace años. Porque propone, innova y pone en agenda problemas que otros prefieren no mirar. Porque no se limita a señalar lo que falta: imagina y construye alternativas. Y porque, cuando una organización trabaja y da respuestas, también deja en evidencia a quienes deberían gobernar mejor.
Que nadie se confunda: Trazando Puentes no desaparece. Está más vigente que nunca. Lo único que lograron fue cerrar un espacio físico, que tarde o temprano volveremos a abrir.
Mientras tanto, nosotros seguimos con más fuerza y convicción que nunca, convencidos de que hace falta continuar poniendo tiempo, trabajo y militancia para enfrentar lo que nos pasa.
Y si hoy puedo hablar de seguir, es porque Trazando Puentes nunca fue el esfuerzo de una sola persona. Es la prueba cabal de que los proyectos colectivos son posibles.
Gracias a todas las personas que, a lo largo de estos años, sumaron su tiempo y su compromiso. Ellas le dieron vida a esta casa y son la razón por la que Trazando Puentes existe.
Así como la Casa Cultural fue una respuesta a las demandas de su tiempo, usemos nuestra capacidad y nuestra imaginación para construir un proyecto nuevo, más amplio y diverso, que transforme las nuevas necesidades en respuestas reales y proponga una ciudad más humana, solidaria y organizada alrededor del cuidado.
Sé que atravesamos tiempos difíciles donde se torna complejo aportar tiempo a la participación. Pero ninguna transformación se logra sin sacrificio. No va a aparecer ningún mesías que resuelva lo que nos pasa. Una alternativa empieza cuando una comunidad vuelve a encontrarse, aporta lo que puede y decide organizarse.
No nos dejemos amedrentar. Tengamos coraje.
Nadie va a quitarnos la esperanza ni las ganas de construir la Roldán que soñamos.