La Ciudad

Desde la ida a los bailes en sulky hasta la llegada de la escuela: Trudy Meister y sus recuerdos de Roldán en la víspera del 160° aniversario

Vive aquí desde hace 85 años y conserva el recuerdo de su infancia, memorias que transmite con emoción y un sentido de pertenencia inalterable. “Amo Roldán, nunca me iría de acá”, describió.

Gertrudis Wirth de Meister tiene casi 89 años y vive desde los tres en Roldán, el sitio al que llegó en sulky junto a su familia desde El Trébol. Se asentó desde entonces en un lugar que ya no abandonaría, un pueblo al que vio convertirse en ciudad y al que siente como propio. Con el tiempo, ella sería Trudi para el común de la población roldanense, que también empezó a conocerla por el apellido de su esposo.

Trudi se quita los anteojos en medio de la charla, como si esa acción le permitiera mirar más lejos en tiempo y espacio para recordar su infancia. Viaja en el tiempo hasta los inicios de la década del ‘40, cuando llegó a estas tierras, y rememora su primer hogar y los bailes en diferentes clubes de la ciudad, hasta los días en que conoció a sus primeras amigas en la escuela Fiscal de calle Pellegrini.

“Esta es una pequeña ciudad y un gran pueblo, uno muy querible”, dice ella, con brillo en los ojos y una sonrisa que se mantiene por unos segundos. “Hay muchos amigos, muchos clubes, eso es muy lindo y me alegra un montón”, celebra, y asegura con orgullo: “Donde voy digo que soy de acá, quiero mucho a Roldán y no me iría nunca. A mi me inculcaron la patria en el pecho”.