Menopausia y corazón: los riesgos que muchas mujeres desconocen y cómo prevenirlos
La cardióloga María Lourdes Giordano advirtió que los cambios hormonales durante la premenopausia y la menopausia pueden aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
La premenopausia y la menopausia representan etapas de importantes transformaciones hormonales en la vida de las mujeres. Sin embargo, sus efectos no se limitan a los síntomas habituales, sino que también pueden repercutir directamente en la salud cardiovascular.
En este sentido, la cardióloga María Lourdes Giordano (Mat. 20.837 – Reg. Esp. 6/0920) explicó cómo la disminución de los niveles de estrógeno puede modificar la protección natural de las arterias y favorecer la aparición de determinados factores de riesgo.
“Durante la premenopausia y la menopausia, la caída de los niveles de estrógeno debilita la protección natural de las arterias, aumentando el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares”, explicó la especialista.
Según detalló, esta transición hormonal puede provocar alteraciones en los niveles de colesterol LDL y triglicéridos, cambios en la presión arterial, dificultades para dormir y una mayor tendencia a acumular grasa abdominal.
Estas modificaciones pueden incrementar el riesgo cardiometabólico, especialmente cuando se combinan con otros factores como la edad, los antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares y el tabaquismo.
¿Qué suplementos pueden contribuir a la salud cardiovascular?
Giordano también se refirió a los suplementos que pueden utilizarse durante esta etapa, aunque aclaró que su indicación debe responder a las necesidades particulares de cada paciente y a la evidencia científica disponible.
Entre los principales mencionó los ácidos grasos Omega 3 (EPA y DHA), que pueden contribuir a reducir los triglicéridos. Su utilización, especialmente en dosis elevadas, requiere evaluación médica, ya que sus beneficios cardiovasculares dependen de la formulación y del perfil de riesgo de cada persona.
Otro de los minerales destacados es el magnesio, que participa en la regulación de la presión arterial y el funcionamiento muscular y cardíaco. Su suplementación puede resultar útil en determinadas situaciones, principalmente cuando existe una ingesta insuficiente o una deficiencia.
En cuanto a las isoflavonas de soja, la profesional explicó que se trata de compuestos vegetales con actividad similar a la de los estrógenos. Algunas investigaciones sugieren efectos modestos sobre determinados indicadores cardiovasculares, aunque los resultados todavía no permiten considerarlas una estrategia preventiva de eficacia comprobada.
También hizo referencia a las vitaminas del grupo B, especialmente B6, B9 y B12, que intervienen en el metabolismo de la homocisteína. Si bien pueden disminuir sus niveles en sangre, esto no significa necesariamente que su suplementación reduzca el riesgo de infartos.
Por su parte, la vitamina D cumple funciones importantes en el organismo y su deficiencia se ha asociado con distintos problemas de salud. No obstante, suplementarla sin una indicación específica no ha demostrado prevenir enfermedades cardiovasculares.
Finalmente, mencionó la creatina monohidrato, que puede favorecer el desarrollo de fuerza y masa muscular cuando se combina con entrenamiento, un aspecto relevante durante esta etapa de la vida. Sin embargo, no debe considerarse un suplemento cardioprotector de eficacia demostrada.
La importancia de los controles y la prevención
Más allá de los suplementos, Giordano destacó que la prevención cardiovascular debe apoyarse fundamentalmente en hábitos saludables y controles médicos periódicos.
“Los suplementos siempre tienen que ser indicados y supervisados por el cardiólogo”, remarcó la profesional, al señalar que es el especialista quien debe evaluar cada situación, determinar las dosis correspondientes y establecer los controles posteriores.
Entre las principales recomendaciones se encuentra la adopción de una alimentación de estilo mediterráneo, basada en aceite de oliva, frutos secos, legumbres, verduras, frutas, cereales integrales y pescado.
Asimismo, la actividad física aeróbica regular, los ejercicios de fuerza, el descanso adecuado y la reducción del sedentarismo constituyen herramientas fundamentales para preservar la salud cardiovascular.
La especialista también hizo hincapié en la necesidad de controlar la presión arterial, la glucemia, la hemoglobina glicosilada y el perfil lipídico, además de evaluar los antecedentes familiares y el consumo de tabaco.
En determinados casos, el cardiólogo puede solicitar estudios complementarios, como la medición del colesterol LDL, la apolipoproteína B (ApoB) y la lipoproteína(a), que permiten obtener información adicional sobre el riesgo cardiovascular.
“La menopausia no implica necesariamente desarrollar enfermedad cardiovascular, pero es una oportunidad para revisar y optimizar la prevención”, sostuvo Giordano.
De esta manera, la profesional destacó que reconocer los cambios que atraviesa el organismo y realizar controles oportunos permite adoptar medidas preventivas para cuidar la salud del corazón y mejorar la calidad de vida.
Dónde realizar consultas
La cardióloga María Lourdes Giordano atiende en los consultorios ubicados en 1° de Mayo 269, donde los turnos pueden solicitarse al 341 6963101.
Además, brinda atención en ADA, con consultas y turnos disponibles a través del 341 3548729.
La cardióloga María Lourdes Giordano advirtió que los cambios hormonales durante la premenopausia y la menopausia pueden aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Además, explicó cuáles son los suplementos que se estudian para proteger el corazón y destacó la importancia de los controles médicos, la alimentación saludable y la actividad física.
La premenopausia y la menopausia representan etapas de importantes transformaciones hormonales en la vida de las mujeres. Sin embargo, sus efectos no se limitan a los síntomas habituales, sino que también pueden repercutir directamente en la salud cardiovascular.
En este sentido, la cardióloga María Lourdes Giordano (Mat. 20.837 – Reg. Esp. 6/0920) explicó cómo la disminución de los niveles de estrógeno puede modificar la protección natural de las arterias y favorecer la aparición de determinados factores de riesgo.
“Durante la premenopausia y la menopausia, la caída de los niveles de estrógeno debilita la protección natural de las arterias, aumentando el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares”, explicó la especialista.
Según detalló, esta transición hormonal puede provocar alteraciones en los niveles de colesterol LDL y triglicéridos, cambios en la presión arterial, dificultades para dormir y una mayor tendencia a acumular grasa abdominal.
Estas modificaciones pueden incrementar el riesgo cardiometabólico, especialmente cuando se combinan con otros factores como la edad, los antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares y el tabaquismo.
¿Qué suplementos pueden contribuir a la salud cardiovascular?
Giordano también se refirió a los suplementos que pueden utilizarse durante esta etapa, aunque aclaró que su indicación debe responder a las necesidades particulares de cada paciente y a la evidencia científica disponible.
Entre los principales mencionó los ácidos grasos Omega 3 (EPA y DHA), que pueden contribuir a reducir los triglicéridos. Su utilización, especialmente en dosis elevadas, requiere evaluación médica, ya que sus beneficios cardiovasculares dependen de la formulación y del perfil de riesgo de cada persona.
Otro de los minerales destacados es el magnesio, que participa en la regulación de la presión arterial y el funcionamiento muscular y cardíaco. Su suplementación puede resultar útil en determinadas situaciones, principalmente cuando existe una ingesta insuficiente o una deficiencia.
En cuanto a las isoflavonas de soja, la profesional explicó que se trata de compuestos vegetales con actividad similar a la de los estrógenos. Algunas investigaciones sugieren efectos modestos sobre determinados indicadores cardiovasculares, aunque los resultados todavía no permiten considerarlas una estrategia preventiva de eficacia comprobada.
También hizo referencia a las vitaminas del grupo B, especialmente B6, B9 y B12, que intervienen en el metabolismo de la homocisteína. Si bien pueden disminuir sus niveles en sangre, esto no significa necesariamente que su suplementación reduzca el riesgo de infartos.
Por su parte, la vitamina D cumple funciones importantes en el organismo y su deficiencia se ha asociado con distintos problemas de salud. No obstante, suplementarla sin una indicación específica no ha demostrado prevenir enfermedades cardiovasculares.
Finalmente, mencionó la creatina monohidrato, que puede favorecer el desarrollo de fuerza y masa muscular cuando se combina con entrenamiento, un aspecto relevante durante esta etapa de la vida. Sin embargo, no debe considerarse un suplemento cardioprotector de eficacia demostrada.
La importancia de los controles y la prevención
Más allá de los suplementos, Giordano destacó que la prevención cardiovascular debe apoyarse fundamentalmente en hábitos saludables y controles médicos periódicos.
“Los suplementos siempre tienen que ser indicados y supervisados por el cardiólogo”, remarcó la profesional, al señalar que es el especialista quien debe evaluar cada situación, determinar las dosis correspondientes y establecer los controles posteriores.
Entre las principales recomendaciones se encuentra la adopción de una alimentación de estilo mediterráneo, basada en aceite de oliva, frutos secos, legumbres, verduras, frutas, cereales integrales y pescado.
Asimismo, la actividad física aeróbica regular, los ejercicios de fuerza, el descanso adecuado y la reducción del sedentarismo constituyen herramientas fundamentales para preservar la salud cardiovascular.
La especialista también hizo hincapié en la necesidad de controlar la presión arterial, la glucemia, la hemoglobina glicosilada y el perfil lipídico, además de evaluar los antecedentes familiares y el consumo de tabaco.
En determinados casos, el cardiólogo puede solicitar estudios complementarios, como la medición del colesterol LDL, la apolipoproteína B (ApoB) y la lipoproteína(a), que permiten obtener información adicional sobre el riesgo cardiovascular.
“La menopausia no implica necesariamente desarrollar enfermedad cardiovascular, pero es una oportunidad para revisar y optimizar la prevención”, sostuvo Giordano.
De esta manera, la profesional destacó que reconocer los cambios que atraviesa el organismo y realizar controles oportunos permite adoptar medidas preventivas para cuidar la salud del corazón y mejorar la calidad de vida.
Dónde realizar consultas
La cardióloga María Lourdes Giordano atiende en los consultorios ubicados en 1° de Mayo 269, donde los turnos pueden solicitarse al 341 6963101.
Además, brinda atención en ADA, con consultas y turnos disponibles a través del 341 3548729.