25 de Agosto de 2016

Alondra Peralta se calza los patines y hace sentir que nada es imposible Historia de una jovencita roldanense cuya severa discapacidad auditiva no le impide competir y llenarse de medallas. Testimonios de esfuerzo, superación y gratitud.

Con apenas 13 años, Alondra Peralta es una destacada integrante de la escuela de patín artístico que funciona en el Centro Cosmopolita de Unión y Progreso (CCUP). Pero lo que sobresale de su desempeño no sólo tiene que ver con los excelentes resultados que viene cosechando, sino que para lograrlo debe superar la dificultad que le representa una severa discapacidad auditiva.

¿Cómo es que esta jovencita roldanense se las arregla, a pesar de su sordera, para romperla en una disciplina en la que la música juega un rol fundamental? La respuesta tiene que ver con el esfuerzo de muchas personas, empezando por el de ella misma, el de su familia y el de querida profesora.

“Cuando íbamos a la fonoaudióloga en Funes, ahí cerquita había un club en el que se practicaba patín. Ella veía a las chicas y se sentía atraída”. El testimonio surge de Daniela y Aníbal, padres de la pequeña estrella, quienes en ese entonces decidieron inscribir a su hija en el grupo que Noelia Leidi coordina en el CCUP. Así comenzó un camino que se extiende hasta la actualidad y que viene derivando en grandes satisfacciones.

Después de mucho tiempo de entrenamiento y superación, 2015 fue el año elegido para que Alondra empiece a competir. El desafío, que en un principio generó lógicos temores, fue más que superado: la joven patinadora participó de importantes encuentros y hasta consiguió subirse a varios podios.

“En Chile fue campeona de Grupo Show y cuarta en la categoría individual, en un torneo de Cañada de Gómez terminó segunda, en Arequito tercera y en Santa Rosa de Calamuchita fue primera”, cuentan llenos de orgullo papá Aníbal y mamá Daniela en diálogo con El Roldanense. Como si todo eso fuera poco, el cierre de la temporada la encontró en el segundo puesto del circuito.

Las técnicas que emplea Alondra para desplegar sus coreografías al compás de la música pasan por una prodigiosa memoria visual que le permite contar los tiempos del ritmo, siempre mirando de reojo a su profesora quien brinda su ayuda mediante alguna que otra seña. Sus padres aseguran que “parece un GPS” y que provoca asombro el hecho de que “ninguna competidora termina tan bien, tan justo como ella”.

En las palabras de Daniela y Aníbal abundan palabras de agradecimiento para con Noelia Leidi, con quien su hija ha construido una fuerte y cariñosa relación en base a años de trabajo conjunto. “Aunque a veces se peleen un poco”, admiten entre risas. Alondra, por su lado, ilumina su rostro cada vez que alguien hace referencia a su gran maestra.

En la escuela, también un diez

Alondra asiste en simultáneo a dos instituciones educativas de la Zona Sur rosarina: la institución para sordos IRAL y la escuela Corrientes, en la que comparte clases con chicos sin discapacidad. En ambos espacios, su gran sentido de responsabilidad y autoexigencia la convirtieron en una alumna de excelencia, al punto que fue designada abanderada.

Para el próximo año la joven patinadora tiene planeado comenzar la secundaria en el Paul Harris, donde todos los trámites de inscripción ya están en marcha. Con ese objetivo, contará con la permanente compañía de una intérprete que provee su obra social.

Recuperación

Daniela y Aníbal se esmeran en transmitir el mensaje de que “con amor y esfuerzo todo se puede” y procuran que ese mensaje llegue a todos las familias que atraviesen una situación como la de ellos. En ese sentido, apuntan que es clave comenzar cuanto antes un proceso fonoaudiológico de estimulación temprana.

Mientras incorpora herramientas de lenguaje y hasta comienza a pronunciar palabras, hoy Aldondra cuenta con un implante coclear en uno de sus oídos y sus padres gestionan la llegada de otro dispositivo para el restante. La expectativa de recuperación es más que alentadora: se estima que con años y trabajo puede alcanzar una audición del 85 por ciento.

Mamá Daniela y papá Aníbal también destacan la importancia de apoyarse en las ayudas que pueda proporcionar la comunidad. En esa línea, valoran la “permanente” colaboración que reciben de la Municipalidad de Roldán. “En su momento nos compraron un audífono y siempre nos dieron traslado para ir y volver de la escuela en Rosario”.