24 de febrero de 2016

Cristian Marcomini, el roldanense que corre detrás de su sueño: ser un Ironman El triatleta local va atravesando metas a cada paso. Este año compitió en el Triatlón de La Paz, uno de los más importantes a nivel sudamericano, en el que logró superar su propia marca. Los desafíos que se le vienen.

Cuando a los 18 años una lesión lo dejó fuera de las piletas, Cristian Marcomini la pasó mal. Había logrado ingresar a la selección nacional de natación y estaba en su mejor momento, pero debió frenar y, por prescripción médica, supo que no podría volver a practicar el deporte en alto rendimiento. Sin embargo, la vida le dio una segunda oportunidad y a fuerza de mucho entusiasmo y constancia encontró otra disciplina en la que se siente como pez en el agua: este año se federó como triatleta profesional y aspira, en un mediano plazo, a recorrer una distancia Ironman, la competencia más exigente del mundo.

“Metódico y organizado” como él mismo se define, el deportista local tiene planeado ir por ese desafío “de acá a cinco o seis años”. Es que sabe que para ello debe subir escalón por escalón, cubrir primero distancias más cortas para ir amoldándose a lo que es una de las competencias más demandantes desde lo físico pero también desde lo mental. Ser un Ironman significa completar 3,8 kilómetros de nado en el mar, 180 kilómetros de ciclismo y 42 kilómetros corriendo. “Para que te consideren Ironman tenés que llegar en menos de 15 horas. Los más rápidos lo hacen en ocho. Mi idea es hacerlo entre 12 y 13, con eso me conformaría, no me interesa llegar adelante de nadie”, cuenta.

Es que si bien la natación era (y es) lo que más disfruta, había llegado un momento en que la competencia implícita que hay al practicar cualquier disciplina de manera profesional había llevado a Cristian a no gozar de lo que hacía, sino más bien a padecerlo. “Al triatlón yo lo hago para disfrutarlo. En cierto momento, a la natación la sufrí. Son deportes muy individuales donde sos vos contra vos mismo tratando de bajar tu marca. Y no quiero que me vuelva a pasar”, confiesa.

Aunque dice tomárselo con calma, entrena dos horas por día. “En verano arranco a las 6, termino a las 21 y en el medio voy metiendo mis entrenamientos”, relata el atleta. A eso le suma las clases que da de manera particular en diferentes barrios, en su academia propia Entren.ando y en los clubes de Tierra de Sueños, donde no es un profe como otros sino que suele moverse al ritmo de sus alumnos. Pero eso no es todo, porque también estudia arquitectura: cursa quinto año y sólo debe ocho materias.

“Antes pensaba que esa iba a ser mi profesión y esto me lo tomaba como un hobby, pero me fue muy bien con las clases y me lo empecé a tomar de manera profesional así que se fue invirtiendo la relación y hoy me tomo la carrera de manera más tranquila, aunque no descarto en un futuro trabajar de eso”, explica Marcomini en diálogo con El Roldanense.

Recientes y futuros desafíos

Para competir en el Triatlón de La Paz (se corrió en enero en esa ciudad de Entre Ríos) Cristian se preparó duro, con una alimentación especial y entrenando fuerte en la disciplina que más le cuesta: la carrera. “Da puntos para los Juegos Olímpicos o los Sudamericanos para los más jóvenes, por eso vienen los mejores de todo el continente para sumar puntos en el ranking internacional”, señala sobre la competencia que lo tuvo como protagonista.

“Este es mi primer año como triatleta profesional federado pero hace tres años que vengo participando en campeonatos de duatlones rurales a nivel santafesino, incluso soy el organizador del duatlón que se corre en el pueblo a beneficio de los Bomberos Voluntarios. Pero de entrenar a gente que participaba de triatlones, un día pensé: ¿Por qué no lo hago yo? Y me animé. En realidad no lo hacía porque es muy caro, las inscripciones son costosas, hay que recorrer distancias largas para ir a competir, tenés que alojarte en hoteles y necesitás elementos que no son baratos”, recuerda.

Federarse significa ponerse a nivel de atletas profesionales. Para eso Cristian tiene que cumplir obligatoriamente una serie de requisitos. De las nueve fechas que tiene el Campeonato Entrerriano de Triatlón (del cual forma parte) debe hacer sí o sí cinco; de lo contrario, no ingresa en la premiación. Además, debe participar de una fecha del campeonato argentino, algo que cumplió con su participación en el Triatlón de La Paz.

“Corrí también el de Paraná – Santa Fe, que fue mi primer triatlón olímpico y quedé a 40 minutos de la punta. En el de La Paz quedé a 28 minutos, fue un avance muy importante. Quedar a 28 minutos es llegar delante de la mitad del pelotón. Yo fui nadador mucho tiempo y de la natación siempre salgo un poco más adelante, ahora en la bici estoy a un nivel medio y el trote que es lo que más me cuesta me está llevando un tiempo adaptarme, hace dos años que le vengo dando fuerte, pero lleva tiempo”, relata Cristian en relación a su destacado desempeño.

Una “piña” en el costado del estómago que le dio un nadador en la largada casi lo deja fuera de competencia, y de hecho hasta se tuvo que replantear su participación en la carrera. Pero salió bien de la encrucijada y pudo continuar hasta meterse en una posición más que expectante para sus aspiraciones en la final. En dos o tres años irá por el Half Ironman y en cinco o seis, redoblará la apuesta.