17 de septiembre de 2014

“Muchas veces tuve que entrar a casa con mi hija tapada por el barro” María José compró y construyó sobre la no-calle Carlos Gardel. Asegura que junto a su familia vivió "la peor pesadilla", a tal punto que decidieron dejar su vivienda y volver a alquilar.

Foto: Cristian Moriñigo

María José es una de las propietarias damnificadas por el drama de la calle que no existe en barrio La Casona. En el año 2011 decidió con su familia comprar un lote en ese loteo, específicamente uno de los ubicados sobre lo que en un futuro -hipotéticamente- sería Carlos Gardel, arteria que finalmente nunca fue trazada por la existencia de un zanjón de desagüe. Poco después de la mudanza, y tras vivir lo que consideró “la peor pesadilla”, junto a su familia decidió dejar la casa que con esfuerzo habían levantado y volver a alquilar en Rosario.

En diálogo con El Roldanense, la mujer afectada por tan sensible situación contó que al momento de elegir el terreno junto a su marido, el vendedor que les estaba enseñando el lugar les dijo que no se preocuparan porque el canal sería tapado por la Municipalidad. “Lo que concluimos con mi esposo es que era obvio que si estaban haciendo el emprendimiento era porque seguramente se haría esa obra”, explicó.

“Al año siguiente nos atrevimos a mudarnos a la pequeña casita que con mucho sacrificio logramos levantar, sin pensar que sería la peor pesadilla”. Así comienza a describir María José lo que en se convertiría en un verdadero trauma. Y continúa, indignada: “Por supuesto que un barrio en formación carece de mil cosas que con el tiempo se van afianzando, ¿pero no tener una calle por la que puedas acceder a tu domicilio?”.

Desde un primer momento, vivir sobre una calle que no existe tuvo para esta familia damnificada múltiples e incómodas implicancias. “Más de una vez nos quedamos empantanados, muchas veces tuve que entrar a casa caminando con mi hija tapada por el barro, no podía acceder el camión de basura”, recuerda todavía la mujer con un pesar que no por ser de larga data pierde intensidad.

El drama adquirió mayor gravedad con las inundaciones de octubre y diciembre de 2012, lo cual derivó en una determinación tan triste como contundente: “Fue una decisión nuestra la de dejar el lugar y hoy seguimos alquilando, con la idea de en algún momento volver. Sinceramente el hecho de no tener calle desalienta mucho, pero allí tenemos nuestra casa, ladrillo sobre ladrillo, construida con sacrificio”.

“Los dos están comprometidos a la apertura de la calle”

María José sostiene que tanto la Municipalidad de Roldán como la empresa desarrolladora Grupo 1 tienen responsabilidad en relación a la problemática de la nunca trazada calle Carlos Gardel. En ese sentido, pone en cuestión las explicaciones que surgen por parte ambos actores para referirse al tema.

En respuesta a los urbanizadores, que consultados por El Roldanense aseguraron que los lotes en cuestión se ofrecían a una menor cotización debido al inconveniente del canal, la mujer replicó que “es cierto que los terrenos estaban a valores promocionales, pero nos dijeron que era porque se trataba de los últimos que estaban a la venta”.

“Mi boleto de compra venta, en su artículo quinto, inciso E, dice que la vendedora se compromete a <<que se ejecutarán las obras para la aperturas de calle en la zona lindante con la zona rural, una vez que la Municipalidad proceda a realizar los trabajos a su cargo sobre el canal de desagüe>>”, indicó además la propietaria afectada.

En relación a las declaraciones del secretario de Obras Públicas de Roldán, Arq. Eduardo Di Benedetto, quien afirmó que existen negociaciones para que el campo lindero a La Casona ceda una franja de diez metros cuadrados para poder correr el zanjón, María José sostuvo que “es lo mismo que se dijo en 2012”. Y cuestionó: “¿Hasta cuándo será la misma respuesta? ¿Existe un documento que respalde esas supuestas tratativas?”.