Apasionado desde chico, tomó las riendas de su yegua y cerró el 2025 siendo campeón santafesino
El roldanense Brian Jesús Caillet Bois tiene 28 años y celebró el título logrado en Casilda. Su padre, quien lo apoyó para que tuviera a la yegua llamada Bailarina, le entregó la copa.
Luego de haber ganado el campeonato de riendas en Casilda el pasado 27 de diciembre, el roldanense Brian Jesús Caillet Bois protagonizó una de las ceremonias de premiación más emocionantes. Su padre, quien lo apoyó desde chico y lo ayudó a tener la yegua con la que acababa de consagrarse, le entregó el trofeo de campeón y lanzó un sapucay que todavía se escucha. Fue el cierre de año perfecto para el jinete local, que tomó el micrófono y, antes de soltar unas lágrimas, pudo agradecer a los familiares y amigos que habían ido a alentarlo.
“Anda a caballo desde chiquito, es su pasión, y con la rienda empezó junto a la familia Gommaid. Los acompañó a ellos y poco a poco se fue metiendo en los diferentes certámenes que se hacen”, contó Erika, su madre, en diálogo con El Roldanense. La consagración en el torneo santafesino a fines de 2025 fue una de sus actuaciones más importantes, pero no la única, ya que en 2024 había sido subcampeón en el festival de Jesús María. Ahora, tomará un breve descanso y se preparará de cara al comienzo de un nuevo campeonato.
Brian tiene actualmente 28 años, sin embargo su relación con los caballos empezó cuando era niño. “Mi hijo vive entre animales, anda a caballo desde los tres años y siempre tuvo uno. Su padre le dedicó toda la vida a los caballos, trabajó mucho tiempo con los de carrera y también supo ganar campeonatos”, describió la mamá. “Esto significó una emoción muy grande para él, es su vida y su gran pasión. Le dedica todo su tiempo, con mucha garra. Para nosotros como familia es un orgullo, porque hace lo que le gusta con mucho esfuerzo”, añadió.
Bailarina, la yegua con la que celebró el campeonato casildense, es su fiel ladera. “Desde hace unos años tiene su propia yegua gracias a la ayuda de su padre. Crecieron juntos, desde cero”, expresó Erika, quien acompaña de cerca la pasión de su hijo. Con el trofeo bien agarrado, llegaron las fotos con los amigos del barrio Villa Flores y la gente más cercana. También, la emoción de su madre, quien se sube al caballo para celebrar en familia: “Hizo mucho esfuerzo. Chicos como mi hijo tienen sueños y muchos deseos en hacer las cosas que le gustan”.

