Emprendedores

Del carrito a la góndola: el pororó de Pooh cumplió 25 años, se expande en Roldán y llega hasta Funes

El histórico carrito lleva un cuarto de siglo atendiendo en la esquina de Pellegrini y Berni. Hoy, su producto también puede hallarse envasado en diferentes comercios de la ciudad.

Nancy mira en retrospectiva y no puede creer que haya pasado un cuarto de siglo. Le parece que fue ayer cuando empezó a trabajar con el Carrito de Pooh en la esquina de Pellegrini y Berni. El puesto vio pasar a generaciones de roldanenses, se transformó en un símbolo del casco urbano y, desde hace poco meses, logró una expansión que lo llevó desde allí a las góndolas de diferentes comercios y a los clubes. Y tal crecimiento no solo se refleja en Roldán, sino también fronteras fuera de la ciudad.

“Hace un año comenzaron a pedirnos el pororó. Muchos conocen el carrito pero viven en barrios alejados del centro. Y como se les complica venir, compran en algún supermercado o maxikiosco”, describió con orgullo la titular del carrito, en diálogo con El Roldanense. “La gente sabe de la calidad del producto. Muchos nos lo piden para celebrar cumpleaños y quieren que cada bolsa lleve la etiqueta del carrito, así saben que son del Pooh”, señaló.

Durante estas dos décadas y media, el carrito de la plaza 25 de Mayo vendió cantidades significativas de pochoclo a vecinos de aquí y alrededores, visitó las salidas de las escuelas para brindar regalos a los chicos y hasta se adaptó a la modalidad take-away durante la pandemia. Ahora, su pororó está distribuido por la localidad y llega hasta Funes Town. “Vendemos bolsas chicas y grandes, dulces y saladas y de chocolate; lo hacemos con cacao dulce de muy buena calidad”, contó.

Más allá del reconocimiento, Nancy no puede esquivar la nostalgia. “Arranqué con 29 años y ahora tengo 54. Se pasó tan rápido… Mica tenía ocho y Agustina 4 años. Siempre estuvieron en el carro con nosotros, y ahora ellas están trabajando a full”, dijo. Para celebrar el cumpleaños, cada sábado hacen sorteos de pororó, churros, pastelitos y tortas fritas. “Quizás, en un tiempo serán mis nietas las que sigan con el emprendimiento. Queremos que el carrito siempre esté presente”, aseveró.