Tras el caso de Mateo: claves para cuidar a los chicos en una pileta, incluso cuando son poco profundas
La prevención del ahogamiento infantil no depende de una sola medida, sino de varias conjugaciones, repasamos los aspectos más importante para vivir un verano en paz.
La temporada de verano siempre son momentos para relajarse, pero cuando en el contexto en el que estamos existen niños o niñas menores de edad y una pileta la ecuación cambia. Luego del caso de Mateo el nene al que los bomberos de la ciudad le salvaron la vida, te dejamos las claves para disfrutar de las piletas de manera simple y sin sobresaltos.
El ahogamiento es silencioso y puede ocurrir en pocos segundos, incluso en piletas poco profundas, es por ese motivo que se recomienda utilizar todas las medidas preventivas que puedan existir, desde las barreras físicas y la educación en primeros auxilios hasta saber como hacer maniobras de RCP.
El ahogamiento infantil es una de las principales causas de accidentes graves durante la temporada de verano. En el caso de niños y niñas de 2 años, el riesgo aumenta por su curiosidad, falta de percepción del peligro y escaso control corporal. Especialistas en seguridad acuática coinciden en que la prevención debe ser activa y permanente, sin dejar nada librado al azar.La primera y más importante medida es la vigilancia constante. Un adulto responsable debe estar siempre al alcance del niño, con atención exclusiva y sin distracciones como el celular. La consigna es clara: si el adulto se aleja, el niño sale del agua.
Las piletas deben contar con cercos perimetrales de al menos 1,20 metros de altura, con puertas de cierre automático y traba de seguridad. Estas barreras reducen de manera significativa el acceso accidental de los más pequeños al agua. Además, es recomendable cubrir la pileta cuando no se utiliza.Los chalecos salvavidas homologados para la edad y el peso del niño son una herramienta de apoyo, aunque nunca reemplazan la supervisión adulta. En cambio, flotadores de brazos o juguetes inflables no son dispositivos de seguridad y pueden generar una falsa sensación de control.
Otros de los aspectos es mantener el área de la pileta despejada, sin juguetes dentro del agua cuando no se usa, evita que el niño intente ingresar solo. También es clave contar con desagües protegidos, pisos antideslizantes y evitar superficies resbaladizas.Saber cómo actuar ante una emergencia puede marcar la diferencia. La formación en RCP y primeros auxilios pediátricos, promovida por entidades como la Cruz Roja Argentina, permite responder de inmediato mientras llega la asistencia médica.
La prevención del ahogamiento infantil no depende de una sola medida, sino de la combinación de vigilancia, infraestructura segura y educación. En niños tan pequeños, unos segundos pueden ser decisivos. Por eso, reforzar los cuidados y generar conciencia en toda la familia es la mejor forma de disfrutar la pileta sin riesgos.