22 de enero de 2018

El roldanense que se le animó al Triatlón de La Paz y llegó entre los primeros 65 En total hubo 900 participantes, la mayoría de alto rendimiento. “Lo primero que abrazo cuando llego a la meta es una bandera que me hicieron mi mujer y mi hijo”, contó.

Claudio Figueroa es un atleta de la ciudad que le dedica su vida al deporte. “Es mucho el tiempo que uno pasa lejos de la familia y sin ellos apoyando todo el tiempo es imposible”, repite incansablemente. Su esfuerzo personal y ese soporte incondicional de su mujer y su hijo lo pusieron este fin de semana como uno de los 900 participantes del Triatlón de La Paz, Entre Ríos, uno de los más exigentes de la zona.

Se trata de una competencia muy demandada ya que en una hora y media de abierta la inscripción se completó el cupo. Figueroa estaba detrás de la pantalla de la computadora y consiguió meterse en el grupo de privilegiados.

ElTriatlón se corrió el sábado para los amateurs y el domingo para la élite. El turno del roldanense fue el primero y llegó entre los primeros 65, una muy buena performance.

“Dentro de las expectativas no me fue tan mal, pensaba terminar entre los primeros 50 en un tiempo de 2 horas 45 min y terminé en el puesto 65 con un tiempo de 2 horas 55 minutos. La competencia fue mas dura de lo que pensé pero dejé todo en la carrera, contó en diálogo con El Roldanense.

“Mi mujer y mi hijo me hicieron una bandera que llevo en cada carrera y es lo primero que abrazo cuando llego a la meta. Es un símbolo de agradecimiento a mi familia y una forma de sentir que ellos están conmigo terminando cada etapa y cada sueño de mi vida”, quiso destacar el atleta.

“La carrera es inigualable, dentro de los triatlones que hice en Rosario, en diferentes regiones de Santa Fe, este es diferente: por la energía, por la calidad de deportistas que participan, entre los que el 90% es de alto rendimiento”, comentó además Figueroa.

“La parte de río es extraordinaria, no hay nada como nadar en el Paraná. Una distancia que es de 1500 metros se hizo de 3000 porque es río a favor. Una vez que estas metido en el agua y la sentís como parte de tu piel te das cuenta que estas entrenado para esto y es mucho mas simple pero en los minutos previos parece todo difícil”, describió el deportista.

“En el agua, pese a que hay gente empujándote, pateándote, gente que con la brazada te va golpeando y hay que tratar de sobrevivir, se complica, después cuando ya podes nadar más tranquilo es más fácil. Cuando ves que estas llegando a tu primer meta, la del nado, es una de las primeras satisfacciones mas grandes”, agregó.

Después de esa primera etapa en el agua llegó el turno de la bicicleta: “Salís corriendo a la bici para hacer 40 kilómetros y se te va pasando por la cabeza todo lo que fue ponerla a punto y siempre se te viene la familia y el apoyo que te brinda. La bicicleta fue una etapa dura porque fueron 20 kilómetros en subida con viento en contra, se hicieron extremadamente duros. La bajada si bien es con viento a favor uno psicológicamente sabe que son los últimos 20 kilómetros y sabes que viene la parte de running”, comentó por otro lado.

Lo último del triatlón es la parte de pedestrismo: “Diez kilómetros, cinco de subida alejándose del centro y cinco de regreso terminando en la costanera. Si bien uno está contento porque sabe que es la última parte, es muy exigente y uno ya viene cansado. Pero se suma la buena onda de la gente en la calle, cada barrio tiene una característica particular y con sus colores y su energía te va manifestando su apoyo. De las carreras que hice en mis 20 años de dedicarme a esto, fue una de las carreras donde más energía sentí de parte de la gente, describió por último Figueroa.